La doble moral de Claudia López

Hace un tiempo fue denunciada Claudia López por corrupción, pero el rabo de paja que casi siempre tienen algunos funcionarios de las entidades de control prefirió hacerle suave y exonerarla por aquello de que “entre bomberos no nos pisamos las mangueras” o porque “mejor hagámonos pasito” ya que “arrieros somos y en el camino nos encontramos”. En su escasa experiencia en la administración pública Claudia Nayibe López Hernández, la pomposa Senadora de la Alianza Verde que ha montado toda su estrategia y sus campañas con un discurso populista y contra la corrupción, ha sabido pasar airosa por encima de la ley en más de una oportunidad.

Siempre logra hacerle el quite a las investigaciones fiscales y judiciales que se han adelantado tímidamente en su contra cuando alguien ha pretendido poner en evidencia sus artimañas, por las que ha fue incluso condenada por malos manejos de los recursos públicos. Cuando se desempeñaba como directora del Departamento Administrativo de Acción Comunal Distrital bajo la primera alcaldía de Enrique Peñalosa, quien por la época fue uno de sus mentores, Claudia Nayibe ya comenzaba a mostrar su doble rasero en el ejercicio de la moral pública. Al tiempo que se rasga las vestiduras con un discurso contra la clase política corrupta, actuaba como toda una politiquera sin ética de lo público bajo la administración de quien es hoy es señalado por ella como el peor alcalde del país.

Claudia López estuvo bajo la lupa de los entes de control cuando el entonces Contralor Distrital le abrió el proceso de responsabilidad fiscal No 50100-0179/0. Una vez se surtió el proceso terminó condenada fiscalmente mediante auto N° 82 de octubre 25 de 2005 porque se encontraron serias irregularidades en su gestión como funcionaria pública. La contraloría distrital la inhabilitó por cinco años para ejercer funciones públicas y la condenó a pagar la suma de$103 millones, la cual se negó a pagar con el argumento de que no tenía esos recursos económicos.

Posteriormente en 2007 mediante acción de tutela intentó la nulidad del proceso en dos instancias judiciales, pero tanto el juzgado 16 penal municipal y el juzgado 9 penal del circuito de Bogotá negaron sus pretensiones y confirmaron la sanción del ente de control fiscal. Claudia Nayibe entonces se jugó una carta ganadora en la Corte Constitucional, ante los magistrados Nilson Pinilla, Jorge Iván Palacio y Humberto Sierra Porto, quienes habían mostrado claramente sus inclinaciones políticas de izquierda.

Como era predecible mediante sentencia T-752/09 la Corte Constitucional y los magistrados Pinilla, Sierra Porto y Palacio, revocaron las dos sentencias judiciales en contra de Claudia López que confirmaban la sanción de la Contraloría, exonerándola de pagarle al distrito los $103 millones y le regresaron sus derechos políticos para que pudiera ejercer en la vida pública.

Existen otros antecedentes de pleitos judiciales y de control fiscal que ha enfrentado Claudia López por su no muy ortodoxa gestión durante la alcaldía de Enrique Peñalosa. En los organismos de control, la Contraloría, y la Personería existieron cerca de cien procesos en su contra por actuaciones irregulares de las que salió exonerada. Compañeros de su accionar en esa época recuerdan cómo Claudia era incluso desafiante con quienes le advertían sobre los procesos de contratación.

Fue famoso un contrato con una empresa de un amigo suyo llamada Papel House Ltda. En aquella ocasión ella misma le dijo a su amigo que presentara otras dos cotizaciones y que le adjudicaba el contrato por aquella época de $ 70.012. 000.oo para “la elaboración de 8.00 cuadernos para desarrollar el Programa Jóvenes Tejedores de Sociedad”. Lo curioso fue que su amigo llevó él mismo las tres cotizaciones y las radicó a la misma hora, luego fue el adjudicatario y extrañamente por un valor superior al cotizado.

Por aquella época era la novia de Gina Parody y esta le ayudó con su defensa. Pero un observador afirma que Claudia se defiende sola porque como la mayoría de los funcionarios tienen rabo de paja, prefieren no arrimarse a la candela. Esta es la ética de lo público que guía a esta candidata.

 

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