A cada cual según capacidades: William Dau a lo suyo, vigilar

Todos en Cartagena conocemos muy bien los logros que ha alcanzado William Dau en nombre de Cartagena. Estamos al tanto de su poderosa labor contra la corrupción en la Heroica tanto contra los políticos que se roban el dinero como contra la mala gestión de ciertos funcionarios públicos de la rama judicial: el haber logrado la destitución de un alcalde o el traslado de ciertos fiscales adscritos a la Unidad de Delitos contra la Administración Pública sigue estando presente en la mente de los cartageneros. Se lo agradecemos sobremanera, mil y mil gracias por su poderosa gestión.

Reconocemos su destacada trayectoria como académico, su papel protagónico en “La Olla Podrida”, su exitoso reclamo ante el Banco Mundial, su iniciativa para crear en los Estados Unidos la fundación America Honest, su promoción política desde movimientos sociales, sus sesudas investigaciones para destapar entramados de corrupción, los acertados análisis que vinculan corrupción y pobreza.

Estamos informados de malas gestiones, de los gobiernos nefastos y los proyectos políticos inacabados de los funcionarios elegidos por elección popular en el distrito. Ocho alcaldes interinos y cinco destituciones hacen parte de la crónica negra de esta ciudad azotada por las plagas de corrompidos.

La lucha contra la corrupción es y ha sido su bandera. En su afán por acabarla, hemos Prestado oído a sus propuestas en materia de auditoría forense, de sus embates a los derechos litigiosos de los fondos buitre, de su intención de tecnologizar los sistemas de gestión de información para la toma decisiones en materia de contratación; resultan todas ellas empréstitos intelectuales y de gestión de la más alta talla moral.

Hemos ido al encuentro de sus loables propuestas para salvaguardar a Cartagena. Nos encanta que piense en invertir dinero en los sectores más vulnerables de la ciudad; de sus intereses de empoderar contratando la mano de obra no calificada de los habitantes de barrios marginados vinculándolos laboralmente y sin intermediación de contratistas; de su convicción por gestionar recursos directamente desde las Juntas de Acción Comunal; de su idea de mantener, dotar y contratar el personal más calificado para atender la salud y la educación de los habitantes de la capital de Bolívar, de su intención por asociar a los profesionales para que acceden a la contratación de la ciudad y puedan competirle efectivamente a poderosos grupos de inversión.

Pienso que es una pérdida enorme del potencial intelectual y de gestión que un renombrado académico e intelectual se ensucie las manos con política y tenga que tratar con animales políticos de todos los pelambres, relacionándose con cualquier clase de alimañas que ensuciarían su reputación ganada a pulso y cabeza. Me gustaría verlo desde un cargo técnico desde el que sus poderosas opiniones tengan la capacidad de incidir positivamente en la ciudad sin exponerse a los vaivenes políticos y a la frustrada opinión pública que en muchas ocasiones se mueve por los rastreros pareceres.

Lo invito a que siga su labor desde la academia denunciando los peores episodios recientes de la historia costeña, para que siga educando a nuestras generaciones jóvenes y ofreciéndoles todo la sabiduría y conocimiento que reposa sobre su cabeza. Lo invito a que siga vigilando las prácticas políticas de las mentes corrompidas.

En Colombia tenemos experiencia y evidencia histórica de lo mal que pueden resultar los intelectuales administrando lo público. Gustavo Petro es un ejemplo de porfiada intelectualidad, en la que los pareceres del sabio se imponen a las decisiones pragmáticas, en el que las elecciones populares y populistas se imponen sobre la mesurada decisión del bien común.

Propondría honorable doctor que no se manche las manos con elecciones populares, y que se guarde para el bien al que están llamados los sabios a dirigir la sociedad desde las sendas intelectuales que conducen el destino verdadero de un pueblo.

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